"Me quedaré mientras eso te haga feliz, todo el tiempo que eso sea lo mejor para tí"

29 julio, 2010

''Mi vida sin mí'' Isabel Coixet.

Inventa un cielo para mí...

 -Tengo que decirte algo, tengo que decírtelo ahora. ¡Te quiero!, me he enamorado de ti. Y creo que el mundo es un poco menos malo porque existes, siento que quiero pasar contigo...compartir el resto de mi vida y todo eso, las palpitaciones, los nervios, el sufrimiento, la felicidad y el miedo. Quiero... deseo acariciarte a todas horas y quiero cuidar de ti y de tus hijas, e incluso buscarle un trabajo decente a tu marido y comprarte una casa digna que no tenga ruedas.

- Ten cuidado eso suena a clásico enamoramiento...

- Estoy enamorado, clásicamente enamorado, con el clásico marido que está a punto de aparecer y la clásica tristeza que llega cada vez que te marchas con el, las lágrimas, los gritos y todo lo demás...


Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es rídiculo fantasear sobre alguien que has visto apenas dos veces.

Pero todas las drogas del mundo no cambiarán que tu vida es un sueño y que estás empezando a despertar...



Si no me besas ahora mismo me pongo a gritar.

Orgullo y Prejuicio

- ¿Quién sería el primero en descubrir el poder de la poesía para matar el amor?
- Yo creía que la poesía era el alimento del amor.
- De un amor sólido tal vez pero, si no es más que una ligera inclinación, un mal soneto lo mataría en el acto.
- ¿Y qué recomienda para fortalecer el afecto?
- Bailar, aunque la pareja sea apenas aceptable.

28 julio, 2010

tú y el miedo...





Impulsiva, pasional, irracional, soñadora, cobarde, inocente, sentimental, sensible. Tú me has llevado a todo esto, el simple hecho de mirarte resucita todo mi ser. Mi miedo es lo que me impide luchar por ti. Miedo de perder mi libertad. Miedo de perder la capacidad de soñar porque todos mis deseos son ahora una realidad. Miedo a sentirme dependiente, de algo o de alguien. Miedo de tener que dar explicaciones. Miedo de abandonar mi preciada soledad, unas veces tan deseada y otras tan odiada. Miedo de creer que hay un para siempre. Miedo de no ver más lejos de ti. Miedo de convertirme en alguien que nunca quise, o que me impuse no serlo. Miedo… por haber luchado en vano. Miedo por las lágrimas que se deslizaran por mi rostro. Miedo de despertar. Miedo de perderte. Miedo con forma de sufrimiento. Miedo a empezar. Miedo a tenerte que olvidar. Miedo al silencio. Miedo a la melancolía. Miedo de pensar que siempre hay un fin que estropea la película. Miedo de enfrentarme a lo desconocido. Miedo de perderme en ti. Miedo a no verte nunca más.


miedo a enamorarme. 

En el andén.

Último tren. Tú. Yo. Distintos caminos que puden unirse en uno. Mil pensamientos por minuto. Planes convertidos en fotogramas que asoman por mi mente. Cabeza. Corazón. Noches de soñadora. Campos de fresa para siempre. Ilusiones hechas sonrisas. Muchas alternativas. Una oportunidad. La primera. La última. Yo, la misma, sin cambios. Yo y mis miedos. Mis miedos y yo. Una barrera conmutativa que me separa del mundo. Y eso te incluye a ti.

He dejado de vivir para... no parar de soñar.
(mientras, un hasta siempre se sumerge en el silencio de la estación)


04 mayo, 2010

Estuve pensando en el pasado.

No en el pasado en sí, no en los recuerdos... yo pensaba, más bien, en todo lo que hubo en mi vida que se fue marchando poco a poco. Hay cosas que se escapan tan despacio que no te da tiempo a enterarte. Hay cosas que se van de golpe, de un portazo... y de dejan con cara de sorpresa y los ojos clavados en una puerta que no volverá a abrirse. Al menos no la abrirá esa mano, ya no más.
Hubo gente que que fue importante para mi. Hubo gente que fue risas y fue sueños. Hubo gente a la que le hice alguna otra promesa. Y ellos me prometieron a mí. Que estarían siempre, que no se irían... que tendríamos mil días más para compartir secretos. Y yo les creí y sé que ellos me creyeron a mí porque, entonces, era verdad. Entonces no era una promesa: era una certeza, la fe ciega que yo tenía en nosotros... mi absoluta convicción.
Luego pasó el tiempo o, quizás, solo pasaron las cosas... y las intenciones se fueron agotando. La fe ya no era tan ciega y los recuerdos eran cada vez más tristes. Había días de lluvia en los que me sentaba frente a la ventana para pensar en como pasaba la vida: como gotas sobre el cristal, algunas llegan hasta el final y otras se van agotando a la mitad.
Comprendí entonces que nada era eterno. Que la verdad del hoy podría ser la mentira del mañana... y que cualquier mano sobre el fuego, termina por quemarse.
Ahora prefiero no hacer promesas aunque, sin poder evitarlo, siempre se me escapa alguna... son más bien deseos, ganas... son más bien sueños que tengo y no quieren quedarse atrapados en mi garganta. He aprendido a vivir con los recuerdos, a no borrarlos, a comprenderlos... ahora sé que ellos no son los culpables del paso del tiempo, de la distancia o de los silencios. Ahora se que esas personas que ya no están, estuvieron. Y no hay odio ni rencor, no hay rabia... solo hay un ayer y un ahora. En el ayer quedan sus sonrísas, su compañía, aquellas promesas que hicimos con total certeza... en el ahora queda la indiferencia, las miradas que se esquivan y las ganas que tenemos, a veces, de volver a ser completos desconocidos para no tener que mirarnos a los ojos sabiendo todo lo que un día fuímos.

01 mayo, 2010

Al final...

Me he cansado de principios que carecen de cimientos. He aprendido de algun modo, a ver lo que otros se callan. Y ahora entiendo todos mis errores, aun sabiendo como sé que algun dia volvere a tropezar con ellos, y es que me gustaría volver a vivir sabiendo lo que se hasta ahora.
Volver a afrontar cada uno de los problemas sabiendo que, a final, todo se supera o simplemente se olvida, que hasta lo mas grave termina por superarse. Saber que incluso las promesas mas sinceras pueden romperse, que nada es para siempre y que lo que importa no es el futuro si no el presente. No tener que descubrir a base de caídas que las heridas mas profundas son las que escuecen mientras cicatrizan, que las puertas hay que cerrarlas de golpe porque por el más mínimo hueco pueden colarse las ganas de volver a intentarlo. Que las segundas oportunidades casi nunca funcionan porque quien es como es, no suele cambiar. Saber también que pueden haber excepciones, que no se debe juzgar a uno como si fuera todos porque no hay dos personas iguales aunque si las haya parecidas.
Conocerme como me conozco ahora, sabiendo que los demás nunca podrán influir en como debo vivir mi vida, porque al final del camino voy a estar solo yo y los pasos que haya dado para llegar hasta allí. Que el amor no es un impulso, ni un segundo ni una noche, el amor puede ser un sofá para dos, una película aburrida o unas palomitas para compartir.
Que no hay nunca que dejar de ser por nadie, porque cuando tu no eres, no hay nada por intentar. Que los futuros son inciertos y el pasado solo debe recordarse para aprender de él y el presente debe vivirse como si no hubiera un mañana. Que siempre hay gente que permanece, que se va , que se olvida o se arrepiente mañana de lo que hace hoy. Que alguna vez tú harás lo que otros te hicieron antes, por eso tenemos que aprender a perdonar. Que no podemos vivir esperando lo que llegará porque si nunca lo hace, será como no haber vivido y la vida no tiene porque ser perfecta para que merezca la pena vivirla porque a veces las pequeñas imperfecciones son las que nos hacen más especial el camino.
No dejar los te quiero para mañana porque igual mañana ya no queda nadie para escucharlos. No callar, no fingir ni dejar de arriesgar… Aprender que el orgullo y el rencor no valen de nada, porque con ellos no se llega a la solucion de los malentendidos. Entender que nadie es mejor que yo, ni peor, ni igual…porque la única verdad es que todos somos distintos y eso no es ni bueno ni malo, tan solo cierto.
Quizas si volviera a vivir sabiendo lo que se hasta ahora, terminaria por no saber nada… porque todo lo que se hasta ahora lo he aprendido a base de caidas y soy consciente de que, aunque ya crea saberlo todo, me queda mucho por aprender.

Existe una soledad...

...que solo algunos comprendemos. Es ese silencio que te rodea cuando te enfrentas al papel en blanco. En ese segundo en el cual todo parece detenerse y solo estás tú y esa idea que no llega, que no termina de cobrar forma. Es la soledad del escritor, la falta de palabras para cubrir una necesidad que, a veces, se vuelve tan urgente como respirar.

Porque sentir en soledad, termina por aislarnos el alma...